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María, experiencia CORA

María, experiencia CORA

:«Siii… también me siento en esa dualidad que me resulta difÍcil… en nuestro encuentro era ” no hacer”… y en consulta es difícil sentir, estar pendiente de las respuestas sin meter la intenciòn, cuando en muchas técnicas hay que dirigir. Lo que sí he sentido es que esta semana he tenido dos casos muy duros emocionalmente, y concretamente, en el segundo, la sensaciòn que tuve cuando se fue mi paciente es que no era yo quien hablaba, era como ” hablar con el corazòn”… y me dijo esta chica que se sorprendía de còmo había sido capaz de escucharla…tengo la sensación de que quizás esperaba juzgar su vida o dar mi opiniòn… gracias por escucharme.»...
Francisca, nueva experiencia Cora

Francisca, nueva experiencia Cora

Los días van pasando y así como el tiempo compartido pareció estirarse, ahora es como si se alejara veriginosamente como un sueño que se va desdibujando. Así que escribo para mantener presente, al menos lo esencial. Al conectar con el corazón y tocar al otro manteniendo esa apertura,  me sucedía que ya no era capaz de escuchar al otro. O percibía sus movimientos o estaba en el corazón. Es como si no fuera capaz de sentir al otro sin poner una intención, sin poner algo de mi yo. Y estar en el corazón era justamente no estar en mi yo. Decidí confiar, ponernos a paciente y terapeuta en manos de esa vibración de amor. Seguía sin sentir al otro, pero intuía que sería bueno. Al menos poder estar sin intervenir era para mi un aprendizaje. Y al parecer lo que sucedía era significativo. En los días que han seguido e intentado seguir explorando esta vía. Para mi alegría empiezo a ver lo que se nos propuso, que es posible estar en ambos lugares a la vez, en la apertura y en el detalle. Que ese yo que no lo creía posible era sólo una idea prefijada. Y una vez desmantelada puedo observar que si estoy vibrando en el corazón, a veces el otro se libera con mayor ligeresa y facilidad, porque resuena con lo que estoy sintiendo. Y es cuando entiendo aquello de que el cuerpo sabe donde está la libertad, y resonando o recordando es el camino más amable para alcanzarla....
Violeta, Experiencia Cora

Violeta, Experiencia Cora

Me emocionan mucho todas y cada una de vuestras palabras, estoy tan agradecida que poder formar parte de ésto q es tan grande….. no sé muy bien como en pocas palabras decir lo que llevo viviendo una semana. Todos me habéis ayudado a ser estar presente y estar mas plena conmigo misma y los demás. Me siento muy afortunada por todo lo que forma parte de mi vida y cada una de los integrantes de la manada ya formáis parte de ella enriqueciéndola. GRACIAS. La montaña es cada vez más fuerte, para cuando la necesitéis....
María, experiencia CORA

María, experiencia CORA

Aun intento poner palabras a lo sentido,… ya os iré diciendo más cositas… porque siempre me he movido ,casi en exclusividad, en un plano muy físico y ahora, en otros planos… lo que me resulta difícil de poner palabras y, a la vez, me resulta grato. Os miraba a todos y sentía que os re-conocía: no era más que un reencuentro de almas,… daba la sensación de conoceros hace vidas….francisca, has puesto las palabras que me faltaban: familiaridad alrededor de una mesa. Medito… y respiro para saber si en “mis sueños” me iba a otro lugar, aunque siento que sigue siendo mi resistencia a la apertura… pero estoy taaaan feliz….me sobresalta esa fiera que mario llamó” el egocillo”… tan difícil de domar, pero con la sensación de encontrarme más presente en este mundo,… os mando un abrazo enorme de luz...
Francisca, experiencia CORA

Francisca, experiencia CORA

Desde luego, a casi una semana después del curso, no puedo decir todo lo que ha sido la experiencia Cora. Simplemente porque gran parte de ella no sucede en la superficie, y, aunque tengo noticia de ello, no tengo la suficiente para llevarla a palabras. Pero sobre lo que sí puedo decir, hay algo que me es profundamente significativo, en cierta manera empezó antes, en el primer curso con Mario, y fue lo que me llevó a Cora. Hasta ese momento mis experiencias en el sentir, con la energía, eran algo que vivía yo, en mi mundo privado, en mi aislamiento. Y si alguna vez las compartía, pocas encontraban conversación. Y lo que empezó en ese primer encuentro con Mario, luego en Cora fue nuestro pan de cada día, y fue llevar a la comunicación, de un modo totalmente natural, con honestidad y apertura, todo aquello que a un nivel más sutil podía estarnos sucediendo. Me sentía como estar sentados a la mesa comiendo juntos, y como quien se pide la sal y la mantequilla, estábamos compartiendo, aclarando y enriqueciendo nuestra percepción energética, nuestra intuición. Sin competencias, envidias o sospechas de ningún tipo. Sin aspavientos ni juicios. Con precisión, desde la unidad entre sentir y lenguaje. He escuchado y he sido escuchada cabalmente, y ello es de por sí, sanador. Y lo que no es menos, es que podemos aprender y desarrollarnos compartiendo en ese maravilloso lugar en el que simplemente sentimos y vemos.»...
Cuando el SER deja de ser para sentirse prisionero….

Cuando el SER deja de ser para sentirse prisionero….

«Cuando el SER deja de ser para sentirse prisionero de sus propias experiencias, aún queda la esperanza de reactivar la chispa que nos conecta con nuestra esencia. Gracias CORA por aportar luz y atenuar las sombras, permitiendo ver todas las maravillas del camino. Os agradezco el acogimiento en la manada. »...