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Difícil de definir en palabras lo compartido… Ha sido un espacio sagrado.
La RED de CORAzones creciendo juntos.
Agradecer la colaboración de la Escuela de Cetrería Mulhacen, y a José María Fernández, Músico Violinista y su apertura a este maravilloso encuentro.

Juan Pujales, uno de los participantes, lo ha descrito con sus palabras y siento que son las de Todos.

«Después de un constante y ya familiar movimiento interno previo a su celebración llegó por fin el día del primer encuentro oficial CORA.

Antes de entrar en la casa rural ya desde el parking se sentían con claridad las poderosas presencias de los que serian mis compañer@s y profesores, llegaron los primeros contactos, presentaciones, reconocimientos y abrazos…todo ello desde un sentir y dejarse caer muy profundos y abiertos.

A lo largo de los tres días siguientes todo se dio servido para VIVIR Y SENTIR de muy primera mano la RESONANCIA, IMPREGNACION Y VIBRACIÓN que emitimos y recibimos a través de unos ejercicios que nos ayudaron a desenmascarar a nuestras creencias y conceptos falsamente aceptados con respecto a nuestra madre tierra y con todas las especies que la habitan tanto animales como vegetales, sin excluir a los minerales llenos de vida y significado que la conforman y de ese modo hacer desaparecer la distancia que nos separa de ellos y poder sentir con una intensidad espectacular la identidad que hay en todos ellos y a adquirir una vision y sensibilidad de escucha tanto al nivel macro del cosmos como al nivel micro de la materia, ganado un SOLIDO SENTIDO DE LA UNIDAD y pertenencia con todo lo que nos rodea.

A través de las diferentes dinámicas que se hicieron pudimos tomar una gran conciencia del lugar y del espacio que nosotros ocupamos, descubriendolo en la PRESENCIA VIVA, SENSITIVA Y PARLANTE del bosque que nos rodeaba y en particular de las bellas aves rapaces que nos vistaron y que nos acompañaron en una práctica que nos sorprendió a tod@s por la profundidad de su mensaje y la fuerza de la identidad de los protagonistas, Zorro, Valkiria, Alba y Patria.

También sentimos muy viva la vibración en nosotr@s a través de la música en directo magistralmente ejecutada por las manos de un violín con corazón que nos guío a través de la melodía desnuda para que esta fuera el medio que nos serviría bellos espacios de encuentro increiblemente sanadores para todos nosotr@s, facilitados por un toque absoluto extremadamente refinado por lo anteriormente ejercitado e integrado.

A lo largo de los tres dias tod@s los compañeros nos vimos contagiados por un incansabable impulso que nos llevo a darnos continuamente y servir los un@s a l@s otr@s, a aprender y desaprender para finalmente dejar de ser para asi integrarnos en EN UN UNICO SER.

Vivimos una fiebre en la que no hubo distinción entre días y noches, entre sueños y vigilias, entre las experiencias vividas y las que llegaron a nuestro encuentro a través de todo lo que se nos presentó.

Descubrimos que éramos parte de UN UNICO ALMA QUE TODO LO ENGLOBA Y QUE NO HACE DISTINCIÓN ALGUNA, fuimos conscientes de que estábamos viviendo un privilegio exquisito ante el cual sólo cabía rendirse y aceptar.»