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Artículo de Tad Wanveer, MBA, OTR/L, CST-D; autor invitado por John Upledger, DO, OMM
Extraído de la publicación “Massage Today

La mayoría de los casos de escoliosis son de origen desconocido.(Idiopático) La Terapia Cráneo Sacral nos ayuda a desvelar su origen mediante la búsqueda en los sistemas cráneosacrales y fasciales del cuerpo. Algunas formas en la que se afecta a los patrones de presión de estos sistemas, pueden contribuir a la aparición y persistencia de la escoliosis.

Escoliosis o Desviación de Columna Vertebral :: Centro Cora El sistema cráneosacral rodea, protege, nutre y limpia el cerebro y la médula espinal. La parte espinal del sistema tiene una estructura parecida a la de un tubo, dentro del canal espinal, en éste se envuelven la médula espinal y las raíces de los nervios espinales. Es el llamado tubo dural (Ver figuras A y B)

Las capas de membranas  que forman el tubo dural tienen continuación con las capas membranales  que hay dentro del cráneo.  La membrana más exterior es la llamada  Duramadre. Esta membrana, cuando está  dentro del cráneo se  sujeta a los huesos y  se pliega hacia dentro, para formar las separaciones  intracraneales. Sin embargo, cuando la encontramos en el canal espinal, se sujeta al hueso en solo unos pocos puntos.

La medula espinal es un cordón longitudinal de un tejido formado por delicados e intrincados nervios que requiere  protección y que al mismo tiempo tiene un alto grado de movilidad. Por ello,  está envuelta en numerosas capas de tejido tubulares: tres capas de membrana (el tubo dural), un tubo del fluido cerebroespinal, un tubo de tejido adiposo, un segmento óseo de  la columna vertebral, así como varias capas de tejido membranas fasciales.

La médula espinal se comunica con el cuerpo mediante proyecciones horizontales (raíces nerviosas) que envían y reciben información. Las raíces nerviosas viajan a través de las foraminas intervertebrales de la columna vertebral. La membrana Duramadre envuelve las raíces nerviosas y crea un sello con la membrana fascial periférica justo antes de la salida de las raíces nerviosas a través de las foraminas. Esto puede causar una ruta por la que comportamientos de presión anormales sean trasladados desde el cuerpo y la columna vertebral hacia el tubo dural, o viceveresa, del tubo dural hacia el cuerpo y la columna vertebral.

Así pues, los patrones de presión del tubo dural, tales como la falta de movilidad, la compresión, torsiones o estiramientos, pueden trasladarse a la columna vertebral envolviendo las membranas faciales y demás tejidos, causando una reestructuración y reorganización de manera anormal.

Esto nos lleva a algunas de las lesiones más comunes en las prácticas clínicas, como la compresión en las raíces nerviosas, riesgos en la base craneal,  estenosis espinal,  hernia discal, dolor coxiano, artrosis y escoliosis. Las distorsiones del tubo dural pueden ser, por lo tanto, la causa primordial de la escoliosis. Cuando esto sucede, el movilizar tanto el tubo dural, como la columna vertebral, membranas fasciales y tejido envolvente, es esencial para ayudar al cuerpo a volver a su estado correcto.

Figura A :: Escoliosis Y Terapia Cráneo Sacral :: Centro Cora Sin embargo, las primeras causas de estas dolencias pueden estar en cualquier sitio. De hecho, podríamos encontrarlas en cualquier  parte del cuerpo.  Quizás haya presión en la membrana intercraneal, una cicatriz en el tejido o un desequilibrio formado dentro de la musculatura del torso, pueden propiciar que la columna vertebral se curve de manera anormal. Normalmente, todos los tubos estructurales que envuelven la médula espinal también están relacionados con este comportamiento. Por eso es,  vital el localizar la cicatriz en el tejido, el desequilibrio o cualquier otra causa primaria que esté anclando la escoliosis.  Es también muy importante el movilizar  el tubo dural,  incluso después de que los tejidos blandos y formaciones óseas hayan sido movilizados. Si no se redirige un comportamiento  adverso de tubo dural,  la tendencia a mantener la escoliosis se haría más profunda, creando una conducta muy activa  en la formación  de moldes anormales de tejido.

La Terapia Cráneo Sacral redirige suavemente las estructuras de los tejidos envolventes, la médula espinal, tejidos adiposos y el tubo dural, mediante técnicas como la movilización de las membranas fasciales, o una  ligera tracción y aumento de la movilidad del tejido corporal en respuesta a las señales del sistema creaneosacral.         El sistema cráneosacral normalmente  mueve todo el  cuerpo rítmicamente.  El terapeuta utiliza las repuestas de los tejidos a este movimiento para evaluar las zonas afectadas y localizar el punto de origen. La respuesta de los tejidos al ritmo craneosacral se utiliza también en terapia como herramienta para un cambio dinámico, asistiendo al cuerpo en movimientos más plenos y libres, en sincronía con el sistema creanosacral.

Las interconexiones, interacciones y disfunciones de nuestro cuerpo puede ser a veces desconcertantes, pero la Terapia CraneoSacral  abarca las infinitas posibilidades de las interrelaciones entre el sistema cráneosacral y fascial, como una herramienta precisa y poderosa que identifica y facilita la corrección del comportamiento de los tejidos afectados. Así pues, la escoliosis y muchas otras dolencias relativas a la columna vertebral pueden ser asistidas y  redirigidas con efectividad.